Gratitud y Esperanza: Una Despedida Inolvidable para el Padre Ricardo en San Esteban

7 de marzo de 2026.

La comunidad de la Parroquia San Esteban vivió una de sus jornadas más emotivas de los últimos años. Con el corazón lleno de recuerdos y una fe vibrante, cientos de fieles se reunieron para despedir al Padre Ricardo, quien tras años de entrega generosa y guía pastoral, inicia una nueva etapa en su ministerio, dejando una huella imborrable en cada rincón de nuestra parroquia.

La Eucaristía de despedida fue el fiel reflejo de su paso por nuestra casa: un templo colmado, una liturgia viva y un cariño que trascendió los muros parroquiales para convertirse en un solo agradecimiento comunitario.

Rodeado de afecto y familia

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue contar con la presencia de la familia y amigos cercanos del Padre Ricardo. Ver al Padre rodeado de sus seres queridos permitió a la comunidad conectar con la faceta más humana del hombre que, durante tanto tiempo, entregó calidez, consejo y consuelo en cada misa. Su familia fue testigo del inmenso amor que la comunidad de San Esteban le tiene.

Un compartir «corazón a corazón»

Tras la Santa Misa, la comunidad se trasladó al salón parroquial, donde las palabras se convirtieron en el mejor regalo. En un ambiente distendido y profundamente sincero, representantes de todas las edades compartieron mensajes del alma:

  • La Juventud: Se agradeció especialmente su cercanía y lenguaje sencillo con los jóvenes de la catequesis, a quienes siempre motivó a ser protagonistas de la Iglesia.
  • Las Familias: Destacaron su don de la escucha y su capacidad para estar presente tanto en las alegrías de los bautizos como en el silencio del dolor en los momentos de partida.
  • La Alegría como Sello: Muchos recordaron su risa contagiosa y su buen humor, herramientas con las que transformó la parroquia en un verdadero hogar acogedor para todos.

Un «hasta pronto» que se queda en el alma

Aunque hubo lágrimas inevitables, el sentimiento que predominó fue la gratitud. Como se mencionó en uno de los brindis de la jornada: «Usted no se va, Padre; se queda multiplicado en cada uno de nosotros y en las enseñanzas que sembró».

Toda la comunidad de San Esteban, elevamos nuestras oraciones por su nuevo destino y los desafíos que el Señor le tiene preparados.

¡Gracias por todo, Padre Ricardo! Recuerde siempre que San Esteban será, por siempre, su casa.

PSE Evangelización Digital

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